Alejandro
El silencio en la terraza era un lujo que solo el búnker podía ofrecer. El sol de la mañana se reflejaba en el vidrio blindado, creando un halo brillante alrededor de Isabella. Estábamos sentados, envueltos en batas blancas, bebiendo café que sabía a victoria y a un secreto inmenso. La documentación para la Fundación Fénix ya había sido enviada, el pacto legal estaba en marcha, pero el pacto emocional, el más importante, aún necesitaba ser sellado.
La miré. Sus ojos oscuros, antes lle