La intriga que las palabras de Adrien han supuesto, me está carcomiendo los nervios, así que lo miro a la expectativa, pero, tal parece que este lobo que siempre ha sido tan ladino y descarado resulta que ahora tiene escrúpulos. Así que no se hace esperar el gruñido de Aike, quien está tan impaciente como yo.
―Habla de una buena vez, Adrien―le exige su hermano y este respira profundo.
―Primero que nada, debo disculparme nuevamente, porque el que te convirtió en loba fue una persona distinta a l