Valentine nos mira a todos, como si tuviera que darse algo de ánimo para decir cuál es su participación dentro de la delegación que debe ir hasta la ciudad, donde todos buscarán de alguna manera, la solución al dilema que supone una manada irremediablemente rota, producto del rencor guardado hacia sus gobernantes.
―Como sabrás, soy el abogado de la manada y requerimos hacer legal todo el dinero que supone la fortuna que recobramos de Bernard―indica y todos estamos atentos―luego de lo cual, nece