Son tres figuras que están a contraluz, las cuales han roto mi ventana y no puedo ver exactamente de quienes se tratan, pero, por el olor, estoy más que segura de quienes son, sobre todo porque traen el aroma de las apestosas celdas, así que me preparo para la batalla, sacando mis garras y mi cuerpo empieza a crecer casi un metro, al tiempo que me pregunto cómo demonios es que estos tres han salido de las mazmorras súper seguras de esta casa de la manada, con todas las cerraduras táctiles que p