—Vine a buscarte.
—¡No tengo nada que hablar contigo!
—¿Nada que hablar?
Jimena saboreó esas palabras, se quitó las gafas de sol con un gesto pausado y sonrió sutilmente.
—Regina, ¿de verdad no tienes nada que decirme?
—Si no vas a comprar nada, ¡no nos interrumpas el trabajo! —replicó Regina con tono cortante.
—Me contaron que tu novio es doctor.
El cambio de tema fue abrupto. Regina se quedó desconcertada.
Jimena observó la cara hermosa y delicada que tenía enfrente. Recordó cuando Regina la h