Mientras bajaban en el ascensor, Mike comentó:
—Qué estrictos son con la limpieza en este hotel. De donde vengo, si uno no quiere, no te limpian la habitación. Y eso de desinfectar… ¿es a diario? Qué enfado. Deberían esperarse a que uno deje el cuarto, si no, ¿cómo le hago para levantarme tarde?
Regina no le contestó. Al salir del hotel, pidió un taxi desde una aplicación en su celular.
—¿Y a dónde vamos ahora? —le preguntó Mike.
La dirección que ella había puesto era la de la Plaza Dorada; era