Por eso estaba convencido de no haber hecho nada malo. No iba a permitir que ese tal Mike se convirtiera en un segundo Sebastián.
Al escucharlo, Regina se rio irónicamente.
—¿O sea que no puedo ser amiga de nadie que se interese en mí?
—Teníamos un acuerdo. Ser fieles el uno al otro.
—¿Me estás diciendo que tengo algo con él? ¿Que te estoy siendo infiel?
—No quise decir eso.
Gabriel arrugó la frente.
—Es que ese tipo no tiene buenas intenciones contigo. Aunque no le hagas caso ahora, no me atrev