Gabriel la miró.
—¿Quieres ir al cine más tarde? Ya tengo los boletos.
—¿Y si alguien nos ve?
—Pues lo hacemos público y ya —respondió él sin darle importancia.
Regina levantó la cara.
—La condición para acostarme contigo fue que nadie se enterara. No quiero que la gente ande con chismes. Si alguien se entera de lo nuestro, ¡se acaba todo en ese mismo momento!
A Gabriel se le volvió seria la expresión al escuchar la última frase. Hubo un silencio incómodo entre ellos. Terminaron de desayunar sin