La señora Luna dedicó una mirada fugaz a sus amigas.
Prácticamente toda la élite de Ciudad de México se encontraba reunida; en sus círculos privados, solían comentar sobre maridos e hijos, pero ninguna había oído que el heredero de alguna familia conocida tuviera una relación con Regina.
Entre ellas, la competencia era una constante.
No se trataba solo de ser increíblemente selectivas con las nueras; hasta sus hijas debían asegurar matrimonios ventajosos, nunca con alguien de menor posición.
—Re