La atmósfera dentro del auto se enrareció. Gabriel la miró a su cara indiferente y dijo con voz tranquila:
—Si estás embarazada, lo tendremos.
—¿Lo tendremos?
Regina se rio con amargura. Se giró para verlo, con una mirada de desprecio y furia incontenible.
—Un bebé es una vida, no un objeto. Si nace, tenemos que hacernos responsables. ¿En serio crees que sería feliz con unos papás como nosotros?
—Yo sería un buen padre.
Compensaría en su futuro bebé la deuda que sentía por el que habían perdido.