Regina dejó el celular y se fue a bañar. Una hora después de terminar su rutina de cuidado de la piel, volvió a llamarlo.
Pero tampoco lo logró. El celular seguía apagado. Una inquietud comenzó a crecer en su interior, así que le marcó a Leo.
El teléfono sonó varias veces, aumentando su nerviosismo. Cuando estaba por colgar para levantarse a cambiar de ropa, él finalmente contestó.
—Regi.
Ella se llevó el celular a la oreja.
—Le acabo de marcar a Sebastián, pero tiene el celular apagado. ¿Está c