No se esperaba que Regina, en lugar de intentar congraciarse con ella, la dejara en ridículo frente a sus amigas.
Sofía no soportaba el coraje, y apretó la mandíbula.
—Ya verás. Mientras esté aquí, ni sueñes con casarte con Sebastián. ¡No te voy a dejar que te salgas con la tuya! ¡Vámonos!
Sofía salió furiosa con sus amigas. Eva suspiró con fastidio.
—¿Y esa muchacha qué es de Sebastián?
Era su hermanastra. Llevaba tanto tiempo siguiéndolo y jamás había oído hablar de ella.
—Por favor, arregla el mostrador. Hay que seguir trabajando.
Eva supo leer la expresión de su jefa. Al ver que no estaba tan relajada como de costumbre, prefirió no decir nada más.
***
Regina sabía que la madre de Sebastián vendría a buscarla.
Mientras estaba con Verónica escogiendo perlas para un nuevo diseño, Eva entró para decirle que una señora la buscaba por su nombre.
Le preguntó la edad y, al confirmar sus sospechas, tomó su bolso y salió a su encuentro. Gloria la vio salir y su expresión era dura.
—Señorita