La mano que sujetaba a Regina la soltó de repente. Las chicas huyeron a toda prisa, pero no habían avanzado mucho cuando se dieron cuenta del engaño.
—¡¿Quién fue la estúpida que gritó que venía la policía?!
La joven rubia maldijo con una actitud furiosa. Corrieron de vuelta para cerrarle el paso a Regina y la miraron con odio.
—Hoy te voy a desfigurar esa cara de puta que tienes. A ver si así te atreves a seguir buscando a los hombres que no te corresponden...
—¡Vengan rápido! ¡Son ellas, quier