—Me dio hambre —dijo con voz suave—. Compré algo para desayunar, ¿quieres?
Se acercó y dejó la comida sobre la mesita de centro.
La televisión seguía encendida, pero la película se había detenido. Claro, como se había llevado el celular, la tele perdió la señal y la transmisión se cortó. Se le había olvidado. Volvió a buscar la película y la puso en la pantalla, adelantándola hasta la escena en la que se había quedado.
—¿Se quedó aquí?
Gabriel notó que su actitud era mucho más amable que cuando