—¿Y qué le hice a tu mamá y a tu hermana?
Mariana intentó detener a su hijo, pero Carlos no le hizo el menor caso. Arturo siempre lo había consentido, nunca le había levantado la voz, y eso había provocado que el niño se sintiera el dueño de la casa, sin temor a nada ni a nadie.
—¡Tú y tu mamá son de lo peor! —gritó Carlos, furioso—. ¡Tu mamá separó a mis papás y tú hiciste que todo el mundo atacara a mi hermana en internet! ¡Por tu culpa ya no puedo ni ir a la escuela! ¡Todo es tu culpa, eres u