Sebastián Sáenz tampoco veía a Regina por ningún lado. Sabía que Gabriel solo había venido por ella y, si no la encontraba, le iba a reclamar por haberlo hecho venir en vano. Victoria le dedicó una mirada rápida a Gabriel.
—Todavía no.
Bajó la vista para admirar el reloj en su muñeca y añadió con indiferencia:
—Pasó algo hace rato. Le pedí a Lisa que se quedara con ella. Están por allá, en la zona de descanso.
Gabriel se dirigió hacia allá.
***
Regina estaba sentada en un sofá, disfrutando de un