—Gabriel… —comenzó Mónica—, Andrés me dijo que tú y Regi se divorciaron. ¿Es verdad?
No respondió.
Ella lo observó, fingiendo una culpa.
—Lo siento, en serio. Todo esto es por mi culpa. Ojalá nunca hubiera regresado.
—No se puede cambiar el pasado.
Su voz sonaba grave, y era claro que estaba de mal humor. Era obvio que Regina todavía le importaba.
Al darse cuenta, siguió sintiendo la envidia de siempre. Sonrió con amargura.
—Tú siempre la complaciste en todo. Por ella, hasta quisiste vetarme de