En cuanto Regina escuchó que era la señora Valderrama, añadió con alegría:
—¿Quiere venir a tomar algo? ¡Yo invito!
Alicia sonrió al escuchar la voz de Regina.
—Diviértanse ustedes, chicas. Yo no quiero hacer mal tercio. Además, ya quedé de jugar cartas con unas amigas. Pásenla bien, disfruten su paseo.
Colgó. Supo que su madre adoptiva ya se había quedado más tranquila. Guardó el celular en su bolso y siguieron caminando.
Las dos conversaban de todo y de nada. Andrea evitó preguntarle sobre su