Regina dejó el celular a un lado y empezó a ponerse crema corporal.
De repente, la puerta de su recámara se abrió desde afuera. Sorprendida, levantó la cabeza por instinto y vio a Gabriel parado en el umbral.
Dejó la crema y se ajustó la bata.
Se había acostumbrado a salir del baño en bata, ponerse sus cremas y luego cambiarse a la pijama. Jamás imaginó que él abriría su puerta justo en ese momento.
Se dio cuenta de que no se movía, solo la observaba. Su mirada era tan intensa que le costaba ign