Bajó el celular y observó cómo la pantalla se oscurecía. Pensó que Gabriel podría cuidarse solo, a fin de cuentas, era médico. Sin embargo, al recordar su respiración agitada, no pudo evitar preocuparse.
Regresó al salón privado y se dirigió al asistente de Sebastián Rivas.
—Discúlpame, pero surgió una emergencia familiar. Ya me tengo que ir.
—Sebastián ya casi llega, ¿no te quieres esperar un poco? Es una oportunidad única. Tus diseños son muy buenos, a él le gustaron mucho…
—Es que alguien de