¿Por qué se sentía tan mal?
¿Era por lo que había dicho Eduardo?
La imagen de él golpeando a alguien era algo que jamás habría imaginado presenciar. Había perdido su elegancia y su calma habituales, para ser reemplazadas por una hostilidad sombría y pesada en su mirada que demostraba que estaba furioso.
Así que así se veía cuando se enojaba.
Era una furia muy distinta a la molestia o el enfado que había mostrado con ella antes.
Una extraña tristeza la invadió.
El tráfico de la noche no era pesad