—¡Nos corres solo para defenderlos a ellos!
Aurelio estaba furioso.
—Mamá, Gabriel también tuvo la culpa…
Silvia le dio un pellizco a su esposo y le lanzó una mirada para que se callara.
—Claro, claro. Ustedes son la única familia que importa. Mi hijo y yo sobramos aquí —hizo una pausa, mirando a su hermano y a su sobrino con desprecio—. Ya veremos. A ver cuánto les dura el gusto. ¡Hijo, vámonos!
Eduardo lo siguió, resentido por lo sucedido.
La abuela de Gabriel suspiró mientras veía a su hijo m