Solo si lograba que Jimena se volviera una estrella, podría asegurar su propio futuro.
—Qué pena haberle quitado tanto tiempo. Mire, para no irme con las manos vacías y de paso apoyarlo un poco, ¿qué le parece si le compro una bolsa?
—Aunque compre una bolsa, no puedo prestarle el vestido. La boutique tiene reglas muy estrictas...
—Entiendo, entiendo. Sé que no está en sus manos, no voy a insistir.
Al ver su actitud comprensiva, el semblante del gerente se suavizó un poco.
—¿Cuál le gusta? Le pu