Capítulo 153
Regina no se imaginó que una simple mentira, dicha sin pensar, pudiera ser descubierta tan rápido.

Se quedó paralizada.

Al otro lado de la línea, la voz masculina continuó.

—Acércate.

Su tono era indescifrable, sin rastro alguno de emoción.

A Regina le había costado un mundo convencer a Mateo para que salieran, y ahora solo podía quedarse viendo cómo se alejaba hasta perderse de vista. Sabía que volver a conseguir una cita con él sería prácticamente imposible.

Suspiró resignada. La llamada se cortó. En el cruce, el semáforo cambió a verde y el resto de los carros empezó a avanzar, pero el Maybach seguía ahí, inmóvil.

Guardó el celular en su bolso y, dibujando en su cara la sonrisa más resplandeciente que pudo, trotó hacia el carro.

Alan bajó con actitud servicial para abrirle la puerta trasera. Apenas se acomodó en el asiento, Regina se volteó hacia Gabriel y exclamó con una dulzura empalagosa:

—¡Mi amor! ¡Qué coincidencia! No puedo creer que nos hayamos encontrado aquí, ¡es el destino
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Karla Jannette Ortíz Gómezno entiendo porque la pones en un papel de idiota, todo lo hace mal. Parece que no tiene sentido de lo común. Sin dignidad, sin nada.
Imelda Aguirremmm a qué Regina se sincera por qué va a valer madres todo lo que haces
Rosita Recovay para qué madres quiere otra cita?
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