Gabriel llevaba tres días sin venir a casa a cenar. Regina supuso que estaba comiendo fuera, pero al limpiar su cuarto, encontró un frasco de medicina para el estómago junto a un vaso de agua en el buró.
Se sentía fatal, así que mientras estaban en la tienda buscando un lavavajillas, no pudo evitar desahogarse con Andrea.
Su amiga no pudo evitar reírse al escucharla.
—Pues parece que sí se puso celoso, y bastante.
Regina infló las mejillas, molesta.
—¡No está celoso, está enojado conmigo, que es