Al despertar a la mañana siguiente, no sentía ninguna molestia y se había recuperado bastante bien. El único problema era que la toalla sanitaria había tenido un accidente y manchado las sábanas. Regina se sintió muy apenada y corrió a ponerse ropa limpia y una toalla nueva.
Tenía la intención de lavar las sábanas, pero al ver la hora, temió que Gabriel la estuviera esperando afuera, así que decidió salir primero.
No había nadie en la sala, ni desayuno sobre la mesa.
«¿Habrá salido a comprar el