Ya en el carro, Regina le transfirió los mil dólares de vuelta a Luis Jiménez. Además, le mandó un mensaje para avisarle que había dejado la llave debajo del tapete de la entrada, para que no se olvidara de recogerla.
Después de enviar el mensaje, guardó el celular en su bolso. Al hacerlo, sus ojos se posaron de nuevo en el acta de matrimonio y volvió a sentir que estaba en un sueño.
Se había casado con Gabriel.
Volteó a ver el perfil del hombre a su lado; sus facciones eran marcadas y atractiva