CAPÍTULO 89 — No pude detenerlo.
—¡¿Gabriel?! —exclamó Alex con incredulidad al ver el nombre en la pantalla del móvil de Leo.
Sin esperar respuesta, le arrebató el teléfono de la mano y lo sostuvo con firmeza, con la mirada clavada en la pantalla que mostraba el nombre de Gabriel. Un escalofrío recorrió su espalda al imaginar las posibles intenciones de aquel sujeto. Con manos temblorosas, presionó el botón para contestar y llevó el teléfono a su oreja, sintiendo cómo la furia se apoderaba de él.
—¿Qué quieres, Gabriel? —pr