—¿Qué fue eso? —preguntó Andrea, sintiendo que el corazón le latía desbocado, alerta.
—No lo sé —respondió Alex—. Abuela, ¿hay algún animal...?
Elizabeth negó vehementemente con la cabeza.
—No, eso no es un animal —lo interrumpió, frunciendo el ceño en un gesto de preocupación.
—Cuando llegamos... —comenzó a decir Andrea, mirando a Alex con los ojos abiertos de par en par—. ¿Crees que alguien se ha metido a la villa?
—Eso es imposible —respondió Alex e hizo una mueca, pensativo—. La seguridad d