CAPÍTULO 34 – No me importas.
Cuando ambos salieron del hospital, se encaminaron hacia el garaje, en donde Alex abrió la puerta del coche para que Camila se montara.
Camila pasó a su lado y, tras intercambiar una intensa mirada con él, se montó en el asiento del copiloto y se colocó el cinturón de seguridad.
Una vez que Alex cerró la puerta de Camila, rodeó el Cullinan y se sentó tras el volante. Había salido tan rápido de la empresa que no había tenido tiempo de esperar a Xavier, por lo que ahora no le quedaba más remedio