CAPÍTULO 12 – Eres mi esposa.
Hacía una semana que Camila se había casado con Alex y que, por consiguiente, se había ido a vivir con él. Sin embargo, pese a que se encontraba viviendo entre los lujos que cualquier mujer podía desear, no había podido dejar de llorar todos y cada uno de los días, sintiéndose sola, infeliz y desgraciada.
Conforme el tiempo pasaba, Camila sentía que el vacío, que había invadido su corazón el día en que había llegado allí, no hacía más que acrecentarse. A pesar de las comodidades y de la abundan