Esa mañana hacía frío cuando Cinthia entro en la cafetería donde había quedado con Madison.
Un escalofrío la recorrió al quitarse el abrigo, se lo quito y lo dejó encima de la silla que estaba vacía en la mesa donde ya se encontraba esperándola Madison.
Madison alegre la abrazo efusiva.
—¿Cómo están mis chicas favoritas?—pregunto en ese tono meloso falso.
Cinthia conocía muy bien a la castaña rojiza, sabía que esa emoción se debía a que todo estaba marchado como ella quería.
—Está sana—contesto