Desde que había tomado posesión de la herencia de la tía Margot, Manuel se dio
cuenta de todo lo que implicaba formar parte de las juntas directivas de las
empresas en las que tenía participación mayoritaria, que eran casi todas. Una gran
responsabilidad estaba recayendo en las espaldas de Manuel y se preguntaba si
valía la pena y si eso no lo distraería de su objetivo principal, su hermano.
Atender todo aquello, además de su trabajo oficial se estaba convirtiendo en una
pesada carg