Mientras conversaban llegaron a la sombra de un gran árbol que parecía estar allí desde la Creación. Su tronco era enorme y ni siquiera dos personas podrían rodearlo con sus manos tomadas.
—Te presento al Viejo Henry, nuestro olmo familiar. No tengo la menor idea del tiempo que tiene, solo sé que ese nombre se lo puso algún tatarabuelo. Todos en la familia en algún momento de nuestras vidas escribimos nuestras iniciales en su tronco. Eventualmente lo haré. —tomó la mano de Alex y la invitó a se