Clara
—Clara, ¿puedes mantener la calma, por favor? ¿Por qué estás tan inquieta? —preguntó Lena mientras giraba el coche hacia la siguiente calle.
Me pasé las manos por el pelo, revuelto. No se suponía que pudiera dormir tan a gusto ayer. Pero Calvin había estado conmigo y me facilitó acostarme a su lado. Para cuando abrí los ojos, ya era de mañana. Al ver eso, entré en pánico. Preocupada de que Lena no escuchara lo que tenía que decir y que las cosas se pusieran feas hoy. Aunque finalmente vin