CAPÍTULO 42
Volví al salón con Carolina, pero apenas entramos, algo me hizo frenar. Miré alrededor. Isabel ya no estaba. No estaba con los invitados, ni con papá, ni cerca del jardín.
Carolina me vio fruncir el ceño.
—¿Qué pasa?
—Isabel se fue. No está por ningún lado.
—¿Y?
—No sé… algo me huele mal.
Caminé por los pasillos en silencio. Subí las escaleras, pasé frente a las habitaciones, todo estaba en calma. Hasta que escuché una puerta cerrarse al fondo. Me acerqué. Era el estudio de papá. M