Todo el día estuve pensando lo que le diría a Sofía, esa maldita duda, no me dejaba en paz, había llegado la hora, por fin iba a verla, y tendría que decirme la verdad.
- Hola, ¿Estás bien? - preguntó extrañada al abrir su puerta.
Entré y ella se acercó para besarme, pero se lo impedí.
-No, debemos hablar, quiero saber como es que mi hermano entró a tu edificio, la verdad es que jamás lo vi llegar, ¿acaso estaba aquí, contigo y me lo ocultas? - los celos me invadieron.
- Este edificio, tiene do