Lyra sentía que el aire le pesaba en el pecho. Desde el momento en que vio cómo Sena había salido del salón con el rostro endurecido, su estómago se había encogido. Ella lo sabía… estuvo ahí cuando Ragnar negó enviar ayuda a la manada Sur y luego los vio llegar heridos y perdidos pidiendo ayuda. Había guardado silencio, había callado por miedo, por no saber cómo contarle la verdad. Y ahora, Sena lo sabía.
El primer impulso de Lyra fue ir tras ella, pedirle perdón, suplicar que la escuchara. Pe