—Mmm. —Me siento en paz ahora que lo sé todo.
Sus labios se deslizan hacia los restos de la marca y empiezan a chupar suavemente, atrayendo la sangre hacia la superficie.
—Addison, no sé muy bien cómo me siento respecto al hecho de que nuestros bebés vayan a apoderarse de tus pechos. —Me suelta y yo me deslizo hacia abajo, frotándome contra algo muy duro. Abre los ojos como platos e inhala profundamente—. No. No podemos. —Me aparta y se incorpora—. No, Addison. Y no te atrevas a ponerte en modo