—Demasiado donde elegir.
He conseguido convencer a Zoe de dejar el vestido largo de encaje. De hecho, he evitado todo lo que estaba conectado a una alarma.
—Venga, pruébatelo todo. —Me da una palmada en el trasero, y me giro para seguir a Zoe y al perchero hacia un espacioso probador.
Paso mucho tiempo entrando y saliendo de un vestido tras otro, bajo la mirada de admiración de Zoe. Cuento veinte vestidos, todos son impresionantes y todos cumplen con los criterios de Nick.
La dependienta desa