Capítulo 129

—Bien. ¿Sueles correr a menudo? —Ya me sé la respuesta. Nadie se levanta en plena noche para correr veinticuatro kilómetros si no es una práctica habitual.

—Me distrae. —Se encoge de hombros y se reclina contra su asiento, pensativo.

—¿De qué?

No me quita ojo.

—De ti.

Me río. Está claro que últimamente no sale mucho a correr, porque se pasa casi todo el tiempo pasando por encima de mis planes.

—¿Por qué necesitas distraerte de mí?

—Addison, porque... —Suspira—. No puedo estar lejos de
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