POV: Aina
En el instante en que recuperé el sentido y escuché su risa suave, la vergüenza me golpeó. Me cubrí el rostro a toda prisa con ambas manos. Me había entregado a él en cuerpo y alma para que me hiciera un oral... No... Aún peor, se lo había rogado.
El aire entre nosotros aún estaba denso por el deseo. Su aroma persistía, espeso y embriagador. Pero él lucía tranquilo... demasiado tranquilo. Al contrario de mí, que había perdido el control e incluso me había desmayado. Tal vez fuera la