POV: Aina
No sé cuántas veces lo hicimos, pero ahí estábamos, desnudos en la cama mientras él volvía a penetrarme con todo. Me puso en cuatro mientras yo me aferraba a la almohada, buscando apoyo. Nunca imaginé que emparejarse se sentiría tan rico. De haberlo sabido, lo habría hecho hace mucho tiempo.
Después de reventarme las nalgas con sus embestidas, me corrí de nuevo.
—No más, Osborne —supliqué.
Pero él me mordió la oreja y me arrancó un gemido.
—Hasta que yo termine, Aina. Quédate qui