La mañana llegó lentamente a Lake Tahoe.
La pálida luz del sol se extendía sobre el lago congelado, convirtiendo el agua en plata bajo el sol naciente.
Las montañas se veían enormes contra la propiedad, las cumbres cubiertas de nieve brillaban débilmente con la luz temprana.
Desde fuera, la casa parecía pacífica, como si nada peligroso hubiera ocurrido durante la noche.
Pero dentro, la tensión aún persistía.
Me quedé de pie en la cocina, mirando fijamente la taza de café que calentaba mis manos