Dasha Petrov
Hundí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta y salí del club, siendo recibida por una fuerte brisa y me permití cerrar los ojos durante unos pocos segundos para disfrutar de la maravillosa sensación.
Los abrí nuevamente y al instante me conseguí con la intensa mirada de Alek.
Como lo prometió, se encontraba fuera del club esperándome recargado en su auto con las manos en los bolsillos de su pantalón.
La sonrisa en mi rostro no se hizo esperar, al igual que las mariposas baila