(Maratón final 4/7)
Dasha Petrov
Respiré tan hondo como mis pulmones me lo permitieron y ahogué un gemido cuando sentí una nueva contracción.
La bebé no debía nacer en esa fecha, aún tenía ocho meses de embarazo y la doctora dijo que no era recomendable que naciera en ese mes porque sus pulmones no estaban del todo desarrollados, pero parecía que Dios tenía otros planes para mí.
—Aguanta un poco más, mi niña, ya casi llegamos —susurró María a mi oído y cerré los ojos al sentir como el dolor v