Alek Vólkov
(Maratón 2/10)
Al sentir como la jodida herida me dolía cada vez más y más, maldije en voz alta el nombre de Vlad por tardarse tanto en llegar.
Miré a mi alrededor e intenté relajarme un poco al confirmar que no había nadie por aquella calle, y con razón, pues ya era casi de madrugada y nadie en su sano juicio estaría a tan altas horas de la madrugada paseando por las calles.
Continúe presionando mi mano contra la herida y al bajar la mirada y notar que estaba sangrando más de la