Daniel, al ver que ella estaba bien, finalmente se relajó y dejó caer la piedra que tenía en el corazón. Después de un breve momento, se dio cuenta de la joven que estaba junto a Lina.
Él, con una expresión curiosa, preguntó:
—¿Quién eres?
Los ojos afilados de Karina lo miraron fijamente, sin responder a sus palabras. Daniel finalmente se fijó en la apariencia de la joven. Se dio cuenta de que era realmente delicada y le acarició la cabeza:
—Ya pasó, pronto te reunirás con tu familia.
Sin