Leandro sonrió suavemente y apretó la mano de Lina en silencio.
—También estoy intrigado por esa pregunta... Pero, tarde o temprano, el zorro siempre muestra su cola.
Mientras tanto, en el país, en Santiago.
Sara estaba tumbada junto a la playa disfrutando del sol, con un vaso alto en la mano agitando el líquido rojo en su interior, entre sorbo y sorbo, completamente relajada.
—Señor Ramírez, ¿por qué poner esa cara tan seria? ¿Por qué no te sientas y tomamos algo juntos?— Juan la miraba de