—Señor Ramírez, ¿qué está pasando? ¿No dijiste que ibas a ayudar a Señorita Torres a obtener justicia? ¿Por qué nos vamos así?— Las preguntas de Antonio llegaron de golpe, pero Juan guardó silencio por un momento.
—Señor Ramírez, ¿qué está pasando?— Antonio insistió.
Juan no dijo nada, solo respondió:
—¡Volvamos!
Antonio apretó los labios y decidió dejarlo estar. Al principio, Juan había prometido con fervor hacer justicia por Lina, pero ahora, parecía haber sufrido un golpe devastador.
Es